Tras un día eterno, y de duro trabajo llegas a casa. Dejas las llaves en el llavero, mientras cierras la puerta con el pie. Te quitas la cazadora y la cuelgas en el perchero. Sin encender siquiera las luces, te diriges a la habitación con el bolso en la mano, con la cabeza medio caída y arrastrando cada paso que das. Vas hacia el baño, pones el tapón a la bañera y dejas correr el agua. Una vez llena, te metes. El agua calentita hace que te relajes y la canción que sale del reproductor hace que sonrías a medias. Esas voces que te envuelven, recogiéndote para llevarte a tu mundo. Ese mundo que todos tenemos alternativo. Regresas. Una vez el pelo ya húmedo y con tu pijama puesto, te diriges a la cocina. Paquete de café, agua y una cafetera. El olor inunda la cocina, y también tus sentidos. Tazón en mano. Sales a la terraza. Nieva. Coges el tazón con las dos manos, lo acercas a tus labios, un ligero soplo sale de ellos, para que el humo se disipe y das un pequeño sorbo, mientras observas la nieve caer y el paisaje que deja en su camino.
2 comentarios:
Una tarde cualquier invernal, lo que yo necesito porque... vamos... xD fliparás cuando te cuente TODO lo que me ha pasado desde las 4 a.m -_-
Estoy hecha una mierda ._.
Eso de que eres una escritora pésima voy a dudarlo. No siempre se trata de las palabras que usas, si no de cómo las utilizas. En esta pequeña narración dices lo suficiente para que cualquiera pueda trasladarse a ese mismo lugar ^^
Sigue escribiendo e irás mejorando :)
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