lunes, 25 de abril de 2011
En el medio de una oscuridad secreta.
El aire puro de Galicia ha entrado estos días en mis pulmones. Aunque todavía llega a mi, el ligero olor del incienso de Semana Santa, hubiera preferido haber podido quedarme allí. Poder desconectar por completo y despejarme. Aquí todavía quedan dolorosos recuerdos que atraviesan ese órgano que bombea la sangre. Y aún habiéndolos allí, hay otro reconfortante corazón que oigo latir. El libre olor de Galicia llega a mi olfato a través de ella, a mi oído su voz con su acento gallego, sus abrazos, sus caricias, sus arrumacos son para mi. Puedo tumbarme encima de su pecho, que mientras ella me arropa, su tranquila respiración hace que el suave sonido de su corazón llegue a mi y consiga arrancarme una ligera media sonrisa. Podría llamarse felicidad dolorosa. Un corazón no puede sustituir a otro. Y ese otro, falta en el mio propio. Ojalá fuera el mio parado y el de ella puesto en movimiento. Si eso fuera posible, lo haría sin dudar. Nada sirvo aquí. Además sobrepongo la mia a la suya.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario