viernes, 1 de abril de 2011

No me enseñaste a decir adiós.

Doce y cuarto de un uno de abril de 2011. 15ºC y yo con un pijama de manga larga, bastante gordito y un albornoz encima. Vamos helada. Medio afónica y con la nariz hecha un cromo.
He tenido que ir a una recuperación, la cual me parecía más difícil que el examen. Examen que debería a ver aprobado. Recuperación que ha cavado más hondo. Dos semanas. Dos semanas infernales. Interminables. Reir por reir. Hablar sin saber que decir. Necesito mangar de las mias. No sé cuando, no sé donde, pero eso es lo que lo hace interesante. A donde me lleven los pies. A donde me lleve mi cabeza. Donde mi corazón se pare, y me falte el aire. Donde pueda escupir a este no yo. Donde me pierda en la inmensidad. Donde el aire azote mi pelo. De donde pueda venir y decir "todo está bien" 












Desde que te fuiste no me queda más, que una foto gris y un triste sentimiento.

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