miércoles, 24 de agosto de 2011

Caótico.

Seis y diez de la mañana. No me he acostado todavía. Mi cuarta ducha desde las doce de la noche. Por relajación y dolor de espalda. Un vaso de zumo, la torre Eiffel, mi pequeño de ojos claros son mis acompañantes. Me escuezen los ojos y ni si quiera soy capaz de estar quieta diez minutos seguidos. Quiero gritar, correr, que el viento enrede mi pelo, que el mar moje mis pies, que el sol al decirme adiós me ponga nostálciga y así desaparecer.

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