Treinta de Agosto de 2011. Cinco de la mañana.
Una semana sin poder dormir. Picor de ojos enrojecidos.
Humor: insoportable incluso para mi misma.
Estado general: desconocido.
Inquietudes: todas.
Certezas: ninguna.
Realidad: absurda.
Locura: patética.
¿Conclusiones? Me comentaron que se iban de copas (whiskies, posiblemente. Están en esa etapa) por lo que son un tanto borrosas, incluso podría decirse, nulas. Debería tomar ejemplo de ellas. ¡Y a vivir la vida! Igual hago mejor las cosas y todo. Así aprovecho y me voy de copas con mi pequeño, que para algo hoy es su cumpleaños. Otanjobi omedetto! (menudas formas las mias de felicitarle)
En fin, voy a tirarme al sofá a ver si acabo la redacción de cambios culturales en España de inglés.
¿Cuántos golpes dan las olas a lo largo de un día en las rocas?
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