sábado, 6 de agosto de 2011

C.

-Está en trance-dijo de pronto una voz sobre la ventana
Se volvió hacia allí, alerta. La luz de la tarde recortaba una silueta que él conocía muy bien
-Jack –murmuró. Estas vivo. No ha sido un sueño.
Él sonrió. Christian pareció que había cambiado. Parecía mayor y más curtido, y el pelo, que se sujetaba con una cinta atada a la frente, le crecía en mechones desordenados, dándole un cierto aspecto indómito y rebelde. Pero su porte transmitía serenidad y seguridad en sí mismo, a la par que una flexiva cautela que, por alguna razón, le recordó a la actitud de algunos sheck incluyéndose a sí mismo.
-Pensé que te había matado.
Jack ladeo la cabeza
-Hace falta algo más que un híbrido de sheck para acabar conmigo – hizo notar; pero no había desafió en sus palabras, son más bien una especie de burla amistosa
-¿Dónde has estado todo este tiempo?
-En el infierno – dijo tras un momento de silencio.
Él lo miro. Y los ojos azules del sheck se encontraron con los verdes del dragón. Y ambos entendieron muchas cosas.

- Laura García Gallego. - 

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