Y pensar que a estas horas el alboroto de gente de un lado a otro me molestaría. Salir a las escaleras a leer, a escuchar música o mandarme mensajes con la gente. Para entrar a los dos minutos e intentar ayudar en una cocina decente pero con mil y una persona hay metida. Acabar agobiándome e ir a tirarme al sofá, para que venga mi tio a tocarme las narices (cariñosamente), y sacarme de "vinos" con él para llegar a cenar diez minutos antes. Descalzarme y coger por asiento la esquina del sofá que pega con la mesa. Ver a todo el mundo comer langostinos mientras yo me dedico a quitarle la piel al chorizo. Meterme a separar la pelea de los pequeños porque uno tiene algo que el otro o tiene en la mesa pequeña de al lado.
Porque desde hace siete años falta él. Y camino de uno tú. Porque os echo de menos y hoy me siento sola.
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