sábado, 4 de diciembre de 2010

Game Over

Ahriel se encogió de hombros, y le devolvió una amarga sonrisa. Recordó todo lo que había perdido: a Marla, a Bran, a su hijo.... incluso a Ubanaziel. Pero lo que echaba de menos era todavía más íntimo e intangible: algo, cualquier cosa, que reavivara sus deseos de seguir viviendo.
- No lo sientas – murmuró – Ya no me queda nada por lo que luchar.
Lekaiel alzó una mano para colocarla sobre el hombro de Ahriel, consoladora. Aquel era el contacto más intimo que habían tenido jamás.
- También lamento oír eso – dijo – créeme.
- Te creo, Lekaiel – sonrió Ahriel.
Los dos ángeles cruzaron una larga mirada, dolorosa, sincera.
Momentos más tarde, cuando los dos guardias regresaron para conducirla a la prisión donde había de ser recluida, Ahriel los siguió, dócilmente, sin una sola palabra de protesta

- Laura Gallego -

No hay comentarios: