viernes, 20 de mayo de 2011

Be with you

Estaba a punto de acabar otro año de piano, y como siempre dar el concierto de finalización. El último solfeo se le resistía. Maldijo por lo bajo. Y golpeó un par de teclas a mala leche. 

Antes de meter las llaves en la cerradura de la puerta, escuchó el dulce sonido del piano, de pronto una nota mal tocada, y frustración sobre un par de teclas. Minutos después, la misma melodía volvia a salir de aquel instrumento. Con sumo cuidado de no hacer el más mínimo ruido, entró. Allí estaba, al lado de la ventana sentada al piano. Había echado de menos aquella hermona imagen durante medio año. Se apoyó en la pared de brazos cruzados mientras la observaba.

Volvió a intentarlo desde el principio. Suspiró y colocó las yemas de sus dedos en aquellas frías teclas, blancas y negras. Al llegar a aquella parte, abrió los ojos. Nuavemente sus dedos patinaron. 
- No los abras - dijo una voz a sus espaldas - siente esa parte como sientes todas las demás. Y no tengas miedo a equivocarte. Sólo así lo conseguirás. 
Como si de un resorte se tratara, su cuerpo dio un giro de 180º grados. Allí estaba. Apoyado en la pared, observándola. 
Apenas pudo articular su "bienvenido" 
- Estoy de vuelta - sonrió el chico quitándose de la pared.
Sin poder remediarlo, corrió hacia él y saltó para que la cogiera entre sus brazos. 
- Ey, pequeña - susurró mientras la recibía mientras notaba que le abraza con todo su ser - tranquila - intentó tranquilizarla mientras la tocaba el pelo con una mano, ya que ella se había acomodado en su hombro; y con la otra la sujetaba. 
Se separó de él un poco, y lo besó. Necesitaba sentirlo. Que su olor inundará el aire que respiraba, que sus manos recorrieran su cuerpo, ver sus ojos al despertar, mientras amanecía entre sus brazos. 
Al separarse, le miró, todavía no se podía creer que estuviera allí. De vuelta. Recogió su flequillo entre los dedos índice y corazón, dejando su mano en su mejilla inmóvil, mientras el pulgar acariciaba su rostro. 
- ¿Por qué no me avisaste? - preguntó
- Quería darte una sorprensa - respondió - espero que te haya gustado
Sin que se lo esperara, si quiera, volvió a besarlo. Intensificó todo lo que pudo ese beso, mordiéndolo, jugando con sus labios, con su lengua; marcándolo con su saliva. 
Se impulsó un poco hacia abajo para que la bajará. Sin despegar sus labios, sus manos sacaron fuera del pantalón la camisa blanca que él llevaba. Una vez fuera, sus manos se quedaron pegadas a su pecho.

No se esperaba aquel último beso. Le pillo totalmente de sorpresa, pero la correspondió. En ese momento, la necesitaba más de lo que se hubiera esperado. Notó que se había impulsado hacia abajo por lo que la bajó. Las manos de ella, empezaron a tirar de la camisa de los pantalones negros que llevaba, para poder sacarla fuera de ellos. La separó un poco de él y la obligó a mirarle a los ojos. Con un brazo rodeó su cintura pegándola a él, con la mano libre, alzó su barbilla con su dedo índice
- ¿Estás bien? - preguntó 
- Te quiero - contestó - Y no tienes ni idea de cuanto te he echado de menos - acabó - Hazme tuya. Déjame ver las estrellas y no te alejes de mi esta noche. - pidió en un susurro. Pero en ningún momento apartó sus ojos de los claros del chico
Aquello le desbordó por completo. Él también la habia necesitado
- No tanto como yo - respondió - Te haré ver las estrellas, el cielo o el infierno, si es lo que quieres; pero en ningún momento dudes de que eres mía. Sólo mia. 
Pegó sus labios a los de ella, y la cogió en sus brazos, sin el más mínimo esfuerzo. Llevándola a la habitación, donde la luna llena sería testigo de su amor.

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