viernes, 8 de julio de 2011

Kimi to tomo ni.

Era su cumpleaños, aunque sabía que ella eso empezaba a llevarlo mal, no iba a quedarse de brazos cruzados.
Al fin tenía el regalo, aunque se había vuelto loco para conseguir lo que queria, lo habia conseguido recorriendose medio Japón.
Había salido con sus amigas por ahí, eso le ayudaría para preparar la cena y que fuera una sorpresa, se puso manos a la obra antes de que ella llegara.




La noche estaba estrellada, la luna creciente, y una pequeña brisa azotaba su pelo. Había pasado casi todo el día con ellas. Se habían puteado unas con otras tanto jugando al UNO, como incidiendo en sus "debilidades", habían reido hasta llorar, peleado por no salir en las fotos, pero refunfuñando que era obligatorio hacerlas para tener recuerdo material. Aquella era el tipo de tardes por las que merecia la pena sonreir. Ellas, y los ojos claros que tanto amaba.
Había sacado las llaves de la puerta, mientras subia los dos escalones que había antes de llegar a la casa. Cuando abrió, todo estaba oscuro y en silencio. "No estaría en casa", pensó. Suspiró. Dejó las llaves en el llavero de la entrada y extendió la mano para poder dar al interruptor, pero algo la detuvo.
 - Quieta, pequeña - la susurró abrazándola por detrás.
La había sobresaltado, pero sonrió. Se recostó en su hombro y cerró los ojos.
 - Tadaima - susurró aspirando el aroma del chico.
Dejó el bolso en el mueble de la entrada y se descalzó. Iba a girarse, pero las manos del moreno sobre su cadera, la detuvieron.
- Ven - susurró empezando a caminar
Subió el escalón de la entrada y llevó sus manos sobre las de él.
 - ¿Qué pretendes? - preguntó, curiosa.
Aunque sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad de la casa, no podia ver nada fuera de lo normal. Antes de que intertara averiguar nada más, la mano del chico tapó todo campo de visión.
 - Cierra los ojos y no mires - la dijo deteniéndose
 - Pero....
 - Izumi - la cortó él, tanjante
 - Vaaaaale - accedió resignada, cerrando los ojos - Cerrados - le informó
El chico se separó de ella, y la miró. Se acercó a la mesa del salón y empezó a encender las velas. Dejando una tenúe iluminación. Observó la mesa para que todo estuviera perfecto.
 - Puedes abrirlos - la dijo, sin moverse.
Los abrió poco a poco. Estaba en frente de la mesa del salón, iluminada por velas esparcidas por ella, decorada con rosas blancas y rojas. Sonrió como una tonta.
 - Sho - susurró, sorprendida.
 - ¿Te gusta? - preguntó acercándose a ella. 
Por toda respuesta, la chica estiro sus brazos para enroscarlos alrededor de su cuello, y le besó. Al separase, le abrazó. 
El chico la separó de de él con suavidad, la miró a los ojos y sonrió. 
 - Ven - volvió a mandarla cogiéndola de la mano - quieta aquí un momento - dijo empujándola para que se sentara en el sofá. 
Entró en la habitación unos instantes que, a la chica le parecieron eternos. Al salir, sujetaba algo parecido a una caja entre sus manos. 
 - Felicidades, mi pequeña - la felicitó teniéndole la caja. 
Aunque todo aquello la parecia perfecto, le miró con desaprobación. Cogió el regalo que la tendia, y dejándolo entre sus piernas, emepzó a desenvolverlo con cuidado. Dentro de esa caja más grande, había una cajita más pequeña, en forma de corazón con una ruletita dentro de ella, y una bailarina al lado. Pasó la yema de sus dedos por la tapadera, antes de abrirla. En el momento que lo hizo, una melodia empezó a salir dentro de ella. No se lo podia creer. "Love So Sweet". Le miró sorprendida. ¿Cómo diantres había conseguido aquello? Antes de darla tiempo a reaccionar, él colocó a la bailarina en la ruletita, y ésta, empezó a moverse alrededor.
Dejó la cajita musical encima de la mesa, y se tiró encima de él. Fusionó sus labios en un roce profundo. Pero unas lagrimillas de felicidad, escaparon de sus ojos. Al notar estas lágrimas, él la separó de sus labios y la miró, interrogándola. 
 - Es precioso - contestó a su pregunta muda, sin separarse más de lo necesario.
Volvió a besarlo. La cajita seguía sonando. El silencio de ésta, hizo que la chica se separara de los roces del chico, volvió a darle cuerda y se acurruco entre sus brazos, abrazándole a él y mirando la caja. 
El moreno sonrió. La abrazó con un brazo, mientras la mano libre la acariciaba el pelo. 
 - Veo que te ha gustado - comentó - me alegro.
Afirmó con la cabeza. 
 - Es precioso - contestó - Todo - matizó - Es nuestra canción, ¿cómo no iba a gustarme? - respondió más enfáticamente. Pero esa pregunta la recorria. Se mordió el labio inferior, y la formuló - ¿Cómo lo has conseguido? 
Sonrió. Sabía que lo preguntaría tarde o temprano. 
 - Recorriéndome medio Japón - confesó - y la tecnología - añadió - Modifiqué la melodía sin nuestras voces y mandé añadirla. 
Se incorporó un poco y le miró a los ojos. 
 - Gracias - le agradeció.
 - No me lo agradezcas, pequeña. - contestó, pegándola más a él y estrechándola entre sus brazos con fuerza. 
Se empinó un poco hacia arriba y fusionó sus labios con los de él, una vez más. Mientras su melodia, resonaba por toda la casa.

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