jueves, 17 de febrero de 2011

Hakanage ni terasu tsuki koyoi dake no hikari hanatsu.

No sé si yo volveré loca a mi cabeza o mi cabeza acabará volviéndome loca a mi. Me gustaria que fuera un mar en calma, pero es absolutamente todo lo contrario. Piensa, marea, maquina, las manga, se frusta, grita, duele, se pone feliz, pasa de todo y vuelve a pensar. No sé si es peor que los ciclos de las fermentaciones de biología. Pues ya puedo ir espabilándola o ella a mi, que en nada y menos empieza nuevamente el infierno. Infierno que ha frustrado mis ideas de carnaval, ¿es que aquí nadie puede tomarse un respiro? parece ser que no. Y la mayor putada es que realmente no puedes descuidarte, ciertamente. A mi no es que se me pasen últimamente los días precisamente deprisa, si a las once de la mañana ya me quiero venir para casa, pero la insufrible semana de exámenes está ahí, y antes de darnos cuenta será Semana Santa y de ahí dos semanas y se acabó (relativamente), otras dos semanas y tres días y si que se habrá acabado definitivamente. Después de eso algo nuevo empieza. Algo nuevo que siempre quise empezar, pero que ahora ya dudo. Me da miedo. Puede ser infantil, inmaduro, ridículo como querais llamarlo, pero tengo miedo. Qué coño, estoy acojonada ¿Se desmoronará todo lo que he construido hasta ahora? ¿Se acordará la gente de mi? mejor dicho, ¿Seguiré teniendo a mi lado la gente que quiero?. Sí, podeis decir que es moñas y que es una bobada, pero esa es la parte que siempre he odiado de mi. A veces me gustaría, que cuando paso a ser un cero a la izquierda, pasar página y quedarme tan ancha, pero ¿sabeís? no puedo. No soy así. Y si tras dieciocho años no le he encontrado solución, no voy a encontrarsela ahora, aparte de que también he dejado de buscarla, supongo que soy como soy por algo, no me malenterpreteis, no creo en el destino, pero cada uno es como es y pocas veces cambia, ¿no? Aunque por otra parte quiero largarme de aquí y poder respirar un aire nuevo, no me suelo llevar bien con los cambios, y menos con este, como podeis comprobar; pero creo que necesito un respiro. Eso si, un respiro sin perder lo anteriormente mencionado.













Kasaneatta kokoro no oku ni
Yorokobi to kanashimi nukumori to nikushimi

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que la mejor terapia que puedo hacer contigo es darte una hostia impresionante. ¡¬¬ Me tienes cabreada con tu sentimiento de inferioridad y baja autoestima! xD O empiezas a creerte y decirle a esa cabeza tuya que eres lo más importante para muchas personas, o voy yo y te lo meto a golpes. ¬¬ Tú verás.

Por cierto, estoy escuchando Taiyou no namida y me he acordado de Gijón, de cuando me pilló la lluvia y me importó un rábano la ropa o el pelo y simplemente caminé por el paseo de la playa bajo ella. Es una propuesta indecente. =)

Hikari dijo...

Cada vez que veo la letra de esa canción me acuerdo del mítico "kuchizuke wo" del hombre de mis sueños.

Mira, voy a decirte algo y muy en serio. Tu has construido todo lo que tienes hasta ahora, ¿no es así? Sin miedo, sin dudas, siempre mirando hacia delante, esa es la única manera de lograrlo. ¡Pudiste hacerlo, ¿no?! ¡Pudiste construirlo con tus propias manos! ¿Y vas a tener miedo justo ahora porque las cosas se complican? ¡Venga ya! Solo tu propio miedo puede robarte lo que has construido, ¿lo entiendes? Las cosas que pasaron y que hiciste forman parte de ti, una pequeña parte de ese 100% que es Izumi. No puedes perderlos ni aunque quisieras. Se que la sensación de miedo es horrorosa, aterradora, sí. Pero si nunca la superas, todo lo que has logrado hasta ahora se volverá negro. Mira, la realidad es algo más un "nosotros". Es algo más que luz y oscuridad. Algo más que amor y odio. Más que sueños. Por eso debemos superar la realidad luchando con todas nuestras fuerzas por algo que deseamos por encima de todo, como es ser libres.
Así que cuanto antes dejes de quejarte y de mirar a la caja de las cosas vacías, antes serás capaz de seguir construyendo todo de lo que estás orgullosa y convertir tu futuro en preciosos recuerdos del pasado en los que no tengas que llorar por no haberte atrevido a sonreír.