viernes, 27 de mayo de 2011
Mune no hitoshizuku iya namida sotto nagareteru.
Llevaba días encerrada en la oscuridad de su habitación. No tenía ganas absolutamente de nada. Una botella de ron, su locura y la leve luz de las estrellas eran sus acompañantes. Harta de todo. Esa noche decidió salir. Cuando la casa quedó despejada y todo se habian retirado a dormir, salió a hurtadillas de la habitación. No quería que nadie la oyera. No queria hablar con nadie. Su vida se había convertido en una auténtica pesadilla. Deseaba que alguien la pellizcara, la zandarease, la abofeteara o la gritase si eso la despertaba. Con aquellos pensamientos había llegado al jardín trasero. Suspiró. La luna menguante parecia reirse de su patetismo. Subió al árbol como siempre hacia cuando queria estar sola y pensar. Apoyó la espalda en el tronco del árbol, mientras que estiraba las piernas en la gran y gruesa rama. El viento empezó a soplar ligeramente. Recostó también la cabeza y cerró los ojos.
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1 comentario:
Como se caiga del árbol, se va a dar una hostia... va a quedar hecha paté.
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